
miércoles, 7 de mayo de 2008
martes, 6 de mayo de 2008
Una manzana para muchas Eva

Desde mi lugar de militancia en Jácara entiendo que lo personal es político y, luego, que establecer un lugar en donde las personas que son violentadas puedan hallar un espacio de acogida en donde se encuentren con ellas mismas y puedan empoderarse no es intitucionalizar la violencia sino se trata de diferenciar, reconocer que no todas las personas tenemos acceso a los msimos derechos. Esto se llama jurídicamente discriminacion positiva. Las mujeres (y de la misma manera l*s ancian*s y l*s niñ*s) como tales hemos quedado sistemáticamente afuera de los derechos universales de los hombres por eso reclamamos estos espacios y trabajamos para cambiar estas maneras de pensar arraigadas en los valores de una cultura. Pero ojo! no reclamo que el espacio se restrinja a la familia, y menos creo que esta sea la "celula basica de nuestra sociedad" (como lo dijo el intendente en una entrevista publicada en la revista Macondo Creativa Nº 1). Porque eso me vuelve a llenar de preguntas: ¿quién es el núcleo de esa célula? ¿quién es la parte inteligente de esa célula basica y quién es el protoplasma? ¿cuál es el límite que me delimita perfectamente qué es y qué no es lo que está dentro de la familia, como la membrana de la célula?. Diana Maffia escribe en un articulo del libro "Las palabras tienen sexo" que tomar la familia como una unidad influye en el hecho de que todavia haya reistencia del Estado en atender conflictos que ocurren en el interior de esta familia, porque se supone que está cerrada como una celda y que el hecho de que el Estado intervenga es romper un límite. en este concepto de familia seguimos naturalizando la inexistencia de derechos de mujeres y niños/as, la subordinación. la única ciudadanía es del único protagonista: el patriarca cabeza de familia.
Solo espero que el intendente no solo nos de su apoyo bienintencionado sino que asuma su responsabilidad como funcionario político y cumpla con los deberes que el estado tiene para con la ciudadanía; uno de ellos es no contradecir y garantizar los derechos establecidos en la Convención Contra Toda Forma de Discriminación Contra las Mujeres.
Paula
lunes, 5 de mayo de 2008
A un año de la muerte de Ana María Acevedo
Por la vida de las mujeres, exigimos la aplicación de las leyes vigentes
La historia de los últimos días de vida Ana María Acevedo, reconstruida a partir de los documentos ingresados a la causa legal y del relato de sus padres, pone en evidencia la realidad que padecen cientos de mujeres que son discriminadas en el sistema de salud pública, sometidas a tratos deshumanizados, a las que la sociedad y el sistema judicial les niegan el derecho de acceder a un aborto legal, seguro y gratuito.
Con 20 años de edad, Ana María Acevedo, oriunda de la localidad de Vera, provincia de Santa Fe y mamá de tres hijos/as de 4, 2 y 1 año, falleció el jueves 17 de mayo del 2007, tenía cáncer en el maxilar y estaba embarazada. La mató la intolerancia, el autoritarismo, la falta de respeto por la vida ajena; en definitiva, la suma de todos los fundamentalismos.
La crónica de su dolor comienza a ser registrada en mayo de 2006, cuando Ana María recurre al hospital de su localidad a causa de un fuerte malestar de muelas. Luego de cinco meses de atención odontológica, el 23 de octubre del mismo año es derivada al Hospital Cullen, de la ciudad de Santa Fe. Allí le detectan la enfermedad denominada: “Rabdomiosarcoma alveolar” y se le extrae una parte del tumor de las partes blandas de su cuello, sin explicarle que en su estado, debía tomar precauciones para no quedar embarazada.
El 23 de noviembre de 2006, es derivada al Servicio de Oncología del Hospital Iturraspe pero ante la sospecha de embarazo es demorado el inicio del tratamiento. El 7 de diciembre del 2006 se confirma el estado de gestación de cuatro a cinco semanas por lo que es derivada al Servicio de Ginecología del mismo nosocomio. Ana regresa a Vera a pasar las fiestas con su familia.
El 14 de febrero de 2007 Ana retorna a Santa Fe y se interna en Oncología. El 27 de febrero el Comité de Bioética del Iturraspe analiza el caso, el registro de la reunión, que no incluye nombres ni cargos de quienes participaron, deja documentado el intercambio entre los/as profesionales: “que los/as médicos/as deciden dejar en suspenso el tratamiento, ya que el indicado para la patología está contraindicado si se está cursando un embarazo”. Además se señala que “la enfermedad aún puede ser tratada con quimioterapia y radioterapia para mejorar la calidad de vida pero se descarta por el embarazo”. Por último, el registro del Comité dice: “¿en algún momento se pensó en un aborto terapéutico?” respuesta: “por convicciones, cuestiones religiosas, culturales, en este hospital y en Santa Fe, no”.
Conocida la decisión de comité, los padres de Ana recurren a
En
Una vez más se incumplieron las leyes y una mujer es víctima de homicidio. Una vez más la que murió es una mujer joven, en situación de pobreza que fue privada de los derechos de ser informada y elegir libremente cuando maternar (Ley 11.888) de recibir educación sexual y decidir respecto de su vida sexual, lo que implica también decidir sobre el número de hijos/as y el tiempo para tenerlos, expresar su consentimiento o exigir que se le aplique el método anticonceptivo que elija (Ley Provincial 12.323) y finalmente acceder a un aborto legal y seguro (Artículo 86 del Código Penal).
El aborto terapéutico legal es un derecho que la ley reconoce y no efectuarlo contra la voluntad de la paciente significa la mayor violencia ejercida sobre el cuerpo de una mujer. Por este motivo, las abogadas de
· Denunciamos la ausencia de implementación de
· Exigimos la implementación en
· Exigimos que se difundan los Programas de Salud Sexual y Reproductiva, para garantizar a todas las mujeres el pleno ejercicio de sus derechos. Así mismo, consideramos urgente que los/as médicos/as de efectores públicos entiendan y acepten que a la hora de dilatar o judicializar un pedido de aborto están violando su responsabilidad civil y penal y que de esta manera el Estado no está garantizando los derechos de las mujeres.
Afirmamos que garantizar el aborto legal, seguro y gratuito, se fundamenta en una razón de salud pública. Según estimaciones del Estado, el 37 %de los embarazos que se registran en el país terminan en aborto. De ellos, cerca del 15% corresponde a menores de 20 años. La clandestinidad del aborto no impide su realización, solamente aumenta los riesgos y atenta contra la dignidad de las mujeres. Numerosos estudios muestran que la legalización del aborto disminuye su número, si está acompañada de otras políticas públicas que garantizan el derecho a la vida y la salud de las mujeres. En Argentina hay 20 veces más muertes por aborto que en los países que lo han legalizado.
Por todo esto advertimos que quienes persiguen penalmente a las mujeres son los mismos que piensan que no merecemos derechos, que somos un recipiente reproductivo, incapaces de producir conocimiento y de decidir sin tutela. Ellos/as sostienen el reinado del androcentrismo que enfrentamos todos los días desde nuestros lugares para construir una sociedad justa, igualitaria y respetuosa de las diferencias.
Nosotras, feministas argentinas, reivindicamos el nombre de Ana para que nadie la desconozca, para que este sistema autoritario y patriarcal, que sigue matando mujeres en nombre de la vida, pague por sus víctimas.
Las mujeres decidimos, el Estado debe garantizar, la sociedad debe respetar y la iglesia no debe intervenir
MULTISECTORIAL DE MUJERES DE SANTA FE
CAMPAÑA NACIONAL POR EL DERECHO AL ABORTO LEGAL, SEGURO Y GRATUITO
Educación sexual para decidir
Anticonceptivos para no abortar
Aborto legal, seguro y gratuito para no morir
Para más información y/o contacto para entrevistas contactarse con Multisectorial de Mujeres de Santa Fe:
Lucila Puyol 0342- 154 -068365 - puyolgarategui@yahoo.com.ar
Paula Condrac 0342- 15 - 005741 - pcondracp@yahoo.com.ar
Mirtha Manzur 0342- 154 -298182 - mirtham82@hotmail.com
Marta Malmierca 0342-154-469286- martacmp@yahoo.com.ar
Luciana Basso 0343-156-221312 – lucianabasso@argentina.com
Jorgelina Londero 0343- 156-203741 – ljorgelina@argentina.com
sábado, 3 de mayo de 2008
mujeres en la historia
jueves, 1 de mayo de 2008
¿Por qué Jácara, Colectiva y Feminista?
Las Jácaras iniciamos actividades como colectiva en junio de 2007. El motivo por el cual consideramos conformar una colectiva fue la evidente necesidad de hacer pública y política la inequidad de género, aun en el siglo XXI y a pesar de los años de lucha feminista y de los logros hasta el momento alcanzados. Si bien desde principios del Siglo XX (con la lucha por el sufragio femenino) hasta la actualidad se han logrado diferentes herramientas legales, llamadas de discrimación positiva, que intentan garantizar la igualdad de condiciones en el acceso al pleno ejercicio de la ciudadanía; consideramos que aun falta mucho camino por recorrer para poder romper con la idea de que los roles sociales adjudicados a hombres y mujeres no son naturales, que la diversidad es propia de los/as humanos/as, que el Estado debe garantizar el derecho a la diversidad, a la libre elección individual y/o grupal, y que la sociedad en su conjunto debe respetarla.
En relación a esto es que elegimos el nombre de la colectiva. La palabra jácara es definida por
Ahora bien, por qué colectiva y por qué feminista…
Somos concientes que nombrarnos feministas conlleva cierta estigmatización; cierta idea de que solo nos pueden interesar las mujeres y cerramos nuestra visión a los “problemas de las mujeres”o “de la mujer”. Decidimos llamarnos feministas por dos razones: por un lado para iniciar el debate y mostrar la diversidad (sabiendo de esta estigmatización) y, por otro, para reivindicar al primer movimiento social que lucho por la equidad de género.
Es así, como feministas luchamos por la equidad de género. Sabemos que no somos iguales y no queremos serlo. No creemos que nacer con órganos sexuales de macho o de hembra sea razón suficiente para adjudicarnos un rol social para toda la vida. Creemos que cuanto más se entienda y difunda que el ser mujer o ser hombre es una construcción social que varía a través del tiempo y el espacio, podremos alcanzar mayores grados de libertad dentro de los Estados en los que vivamos. Queremos tener igualdad de condiciones como personas, sin importar el género al que adscribamos, la religión u orientación política.
En la misma línea de reflexión somos una colectiva. No somos un colectivo ni una asociación. Somos una colectiva porque trabajamos en conjunto por uno o varios objetivos comunes, trabajamos en equipo, siendo particulares y diversas. Podría decirse: sin perder la individualidad. Cada integrante de la colectiva es una persona particular, única; que puede aportar ideas particulares, únicas, al debate y a la construcción. Las actividades que desarrollamos y la información que difundimos son resultado del debate y la reflexión constante en búsqueda de puntos en común. Todas las integrantes tienen vos y no existe el voto, las conclusiones son por consenso porque todas las voces tienen igual importancia y en tal sentido no existen las minorías.
Y es colectiva, con “a” al final, porque la militancia es constante y se inicia cuando nos nombramos a nosotras mismas. La colectiva, y la dificultad para nombrarla de esa forma, deja en evidencia que el uso del lenguaje también establece roles y determina. El lenguaje es una de las formas más usadas entre las personas para describir el mundo en el que se vive. Mediante el lenguaje se construyen realidades. Cuando cambiamos la forma en que nos nombramos y nombramos lo que nos rodea, estamos trasmitiendo la necesidad de reflexionar sobre el mundo que concebimos y hacer conciente que hay otras formas posibles de concebirlo.
Es necesario nombrarnos colectiva feminista, para que nos pregunten por qué nos llamamos feministas, por qué colectiva (y no colectivo); para debatir si es necesario o no seguir llamándose así, para pensar si existe equidad de género e igualdad de oportunidades para todas las personas en la sociedad en la que vivimos; para hacer del derecho a la diversidad una cuestión política.
martes, 29 de abril de 2008
rechazo a la posición de la iglesia
Enviar adhesiones al mail: generodiputadaberardo@yahoo.com.ar
La resolución 755/2006 de
Avanzar en esta materia le ha costado mucho a nuestra sociedad, vemos con preocupación que cobren protagonismo voces conservadoras que pretenden desandar el camino recorrido.
voces feministas
Enriqueta Chicano: feminista española, una de las autoras de la Ley de Violencia de Género de España, habla sobre el avance de su país en temas de género.
“Entendemos al movimiento feminista como un movimiento político, que debe servir para lograr modificaciones en nuestras vidas.”
Lo que se ha logrado: “La ley no tiene sólo un aspecto punitivo, que es importante –porque un delito no puede quedar impune– pero ni siquiera es el más importante. Porque de lo que se trata, y a lo que apunta la ley, es de cambiar las consideraciones de los hombres y las mujeres en la sociedad…”
Lo que falta: “Queremos una ley de plazos para evitar lo que hoy sucede, que es que el aborto sigue estando dentro del Código Penal y se persigue a algunas clínicas que los practican. Yo no fui partidaria de que se abriera en la campaña electora el debate por el aborto: no hay que discutir aborto sí, aborto no: es un derecho de las españolas. No podemos volver al debate de los ochenta. El Partido Popular estuvo ocho años en el poder y no modificó la ley. Tuvieron la oportunidad parlamentaria de hacerlo y no lo hicieron. ¿Por qué? Porque el aborto está aceptado por la sociedad española como un derecho. Pero nadie es proabortista. Todos sabemos que es una situación dramática para las mujeres. Pero tenemos que tener el derecho a decidir: a ser madres o a no serlo. Nosotras reivindicamos también el derecho de la mujer trabajadora a ser madre porque si sigues una carrera profesional resulta que hoy no puedes serlo.
Ser feminista: “Nací en una familia muy progresista y católica, por supuesto –digo por supuesto porque en aquel momento solamente se podía ser católico–. Yo iba a un colegio religioso. Recuerdo cuando era niña que me habían encargado un trabajo sobre el Evangelio y la Virgen. Mi padre, que era muy listo, me dijo: “Por qué no hacés un trabajo sobre los silencios de la Virgen en el Evangelio”. Me puse a hacerlo y me di cuenta de que la Virgen no dice ni mu. Si la Virgen no dice nada, qué les queda a las demás mujeres, pensé. Y a partir de entonces empecé a fijarme qué pasaba con las mujeres. En mi casa, donde mi padre era súper encantador y mi madre también, ella siempre se servía el filetito más pequeño y él elegía el más grande, mi madre se daba vuelta los cuellos de los trajes y mi padre andaba siempre con trajes nuevos. En todas las cosas que he hecho en mi vida profesional, que han sido muchas y muy variadas, siempre he buscado la perspectiva de género. No me puedo imaginar no ser feminista.”
Fuente: diario Página/12
